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Ricardo
Lopez Jordan y su Tercera Revolucion de 1876
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Ricardo Ramón López Jordán (nacido en Paysandú, Rep. O. del Uruguay, 1822 m. Buenos Aires, 1889) fue un militar y político argentino, uno de los últimos caudillos influyentes en la política de su país. Se rebeló en varias ocasiones contra el gobierno de Buenos Aires, siendo derrotado repetidamente.
Nació en Paysandú, en el actual Uruguay, en agosto de 1822, hijo del general Ricardo López Jordán (padre), ex gobernador de Entre Ríos, que se encontraba exiliado. Era sobrino del caudillo Francisco Ramírez. Regresó a Entre Ríos con su padre en 1824 hasta 1827, año en que éste tuvo que salir de nuevo hacia el Uruguay. Cuando, en 1830, su padre intentó recuperar el poder en la provincia (con apoyo de Juan Lavalle), envió a Ricardo a estudiar a Buenos Aires. A fines de 1841 se incorporó al ejército del gobernador Justo José de Urquiza en la defensa de su provincia frente a la invasión desde Corrientes. A fines del año siguiente peleó en la batalla de Arroyo Grande y fue enviado a Buenos Aires a llevar la noticia de la victoria. Dedicó los siguientes meses a convencer a Juan Manuel de Rosas de liberar a su padre, lo que finalmente consiguió. Éste cumplió la promesa de su hijo a Rosas de que no volvería a meterse en política. Acompañó a Urquiza en sus campañas en el Uruguay y en la provincia de Corrientes, luchando en las batallas de India Muerta, Laguna Limpia y Vences. En 1849 fue nombrado comandante militar de Concepción del Uruguay, ciudad originaria de los López Jordán, de Ramírez y de Urquiza. Después del "pronunciamiento" de Urquiza del 1 de mayo de 1851 y de la invasión al Uruguay, fue el emisario de éste para obtener la rendición de Manuel Oribe, que ya llevaba ocho años sitiando a Montevideo. Hizo la campaña que terminó en la batalla de Caseros, donde luchó como uno de los jefes de caballería. En noviembre de 1852, después de la revolución del 11 de septiembre, los porteños enviaron una invasión doble a Entre Ríos. Una de las columnas, al mando del general Manuel Hornos, desembarcó en Gualeguaychú y consiguió derrotar al coronel Galarza. Llegó hasta las afueras de Concepción del Uruguay, pero fue derrotado por López Jordán con una fuerza compuesta principalmente de estudiantes del Colegio de esa ciudad. En 1858 realizó una breve incursión en el Uruguay, para proteger al gobierno de ese país de una invasión apoyada desde Buenos Aires. Ese mismo año fue elegido diputado nacional. Asumió el cargo de comandante de Concepción del Uruguay a fines de 1859, y no luchó en Cepeda, ya que quedó a cargo de la defensa de la costa del río Uruguay. Después de esta batalla, Urquiza avanzó hasta Buenos Aires, y firmó el Pacto de San José de Flores, en el que Buenos Aires condicionaba fuertemente su incorporación a la Nación. En ese momento López Jordán comenzó a dudar de la firmeza de su jefe; la situación llevaría inevitablemente hacia un nuevo enfrentamiento. Cuando Urquiza dejó la presidencia y recuperó la gobernación de Entre Ríos, llevó a López Jordán como su ministro. Por esa época compró la estancia Arroyo Grande, cerca de la costa del Uruguay. Su enemistad con Urquiza En 1861 fue nombrado por el presidente Santiago Derqui jefe de una de las dos columnas de caballería con que se pelearía la batalla de Pavón. En esa batalla, López Jordán, Juan Saá y Benjamín Virasoro derrotaron a la caballería porteña por completo, mientras la infantería federal fue rechazada. Pero Urquiza, sin poner en juego todo su ejército, se retiró con toda la infantería, la artillería y las fuerzas de reserva. Todos los federales pensaron que Urquiza se había pasado al bando porteño, lo que es relativamente cierto: acordó tácitamente con el futuro presidente Bartolomé Mitre que se le permitiría mantener el poder en su provincia, sin intromisiones; pero a cambio abandonaba a la Confederación a su suerte [cita requerida]. Derqui nombró generales a sus dos jefes vencedores, Saá y López Jordán, pero éstos no podían defenderlo. Éste último regresó a Entre Ríos, por orden de Urquiza y renunció a sus cargos públicos. Poco después, Derqui renunciaba y la Confederación Argentina se disolvía. Al año siguiente, después de haber cambiado casi todos los gobiernos provinciales, Mitre fue electo presidente. López Jordán jamás perdonó a Urquiza haberse retirado de Pavón y lo culpó que la organización nacional estuviese en manos del centralismo porteño. Pero por el momento, no se decidió a la acción; aún creía en Urquiza, aunque cada vez menos. Durante los años siguientes, López Jordán presenció desde su provincia cómo los federales del oeste de la Argentina y de Corrientes eran destrozados sin que el jefe del partido federal (Urquiza) interviniera. Vio también cómo una invasión apoyada por Buenos Aires y el Brasil derrocaba al presidente legal del Uruguay y la flota brasileña destruía la vecina ciudad de Paysandú. Urquiza no intervino. En 1864, López Jordán se presentó como candidato a suceder a Urquiza como gobernador, pero éste se pronunció en su contra y fue elegido Domínguez, una persona totalmente sometida a su jefe político. La guerra en el Uruguay provocó la reacción paraguaya, que llevó a la Guerra de la Triple Alianza. Urquiza llamó al pueblo entrerriano a la guerra contra el Paraguay. La respuesta de López Jordán fue clara "Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, general, ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos para pelear a porteños y brasileños. Estamos prontos. Éstos son nuestros enemigos." Urquiza ordenó la movilización de las fuerzas de Entre Ríos en un campamento en el norte de la provincia. Se presentaron 8.000 hombres, pero casi todos creían que iban a unirse a los paraguayos contra los brasileños. Pero cuando descubrieron de qué lado iban a pelear, simplemente se fueron a sus casas. López Jordán apoyó y celebró la deserción. Cuando Urquiza logró reunir nevamente su ejército, volvieron a desertar. Sólo 800 entrerrianos fueron a la guerra; muy pocos volvieron. En 1867 estalló en Mendoza y La Rioja la revolución dirigida por Juan Saá, Juan de Dios Videla y Felipe Varela, que invocaron el nombre de Urquiza y le pidieron apoyo. Urquiza no se movió y la revuelta fue rápidamente derrotada. Una poderosa oposición censuraba a Urquiza, pero el poder del caudillo era mayor y hubo muchos arrestos. En 1868, Urquiza perdió las elecciones a presidente pero volvió a ser gobernador de Entre Ríos. Ese mismo año, una invasión de fuerzas nacionales que apoyaba una revolución en Corrientes fue derrotada por López Jordán y Carmelo Urquiza, hijo del caudillo. Al año siguiente terminaba la Guerra del Paraguay, el costo para la Argentina fue de más de 10 mil muertos. Pocos meses más tarde, Urquiza recibía en su palacio de San José al presidente Domingo Faustino Sarmiento, el más encarnizado enemigo de los federales. López Jordán se preparó para la revolución. El 11 de abril de 1870 estalló la revolución: como primer paso, una partida de cincuenta hombres al mando de Simón Luengo penetró en el palacio San José, con el objeto de apresar a Urquiza, pero éste se defendió a tiros y terminó muerto. Ese mismo día eran asesinados en Concordia también sus hijos Justo Carmelo y Waldino, ambos amigos íntimos de López Jordán. Tres días más tarde, López Jordán era elegido gobernador por la Legislatura. En su discurso de asunción apoyó la revolución, y apenas mencionó de paso que "he deplorado que... no hubiesen hallado otro camino que la víctima ilustre que se inmoló." Más tarde fue querer encabezar una rebelión contra el gobierno nacional. No lo hizo y en realidad tampoco tuvo tiempo. Desafío al Presidente Sarmiento Sarmiento tomó la revolución y el asesinato como una provocación en su contra, y envió contra él a los veteranos de la Guerra contra el Paraguay. Nunca declaró a su gobierno intervenido, directamente le declaró la guerra como a un país enemigo y declaró a López Jordán reo de rebelión y simplemente atacó la provincia como a un país enemigo. Tres generales atacaron al mismo tiempo: Emilio Mitre desembarcó en Gualeguaychú, Emilio Conesa en Paraná y Juan Andrés Gelly y Obes entró desde Corrientes. La fuerzas entrerrianas, unos 15000 hombres, mucho más móviles, triunfaron en pequeños encuentros, pero los eran superiores en armamento y dirección y Conesa logró un triunfo en Puntas del Sauce, en la primera batalla de la historia del en que se usaron ametralladoras. López Jordán abandonó las ciudades y se retiró al campo y a los montes. En julio atacó y ocupó Concepción del Uruguay. Meses después, logró una sangrienta victoria en Santa Rosa, pero se vio obligado a retirarse; y en diciembre, volvió a triunfar en San Cristóbal. Pero se confió en sus propias fuerzas y atacó Corrientes. Allí fue derrotado 26 de enero del año 1871 por el gobernador correntino Baibiene (su segundo era el coronel Julio Argentino Roca, futuro presidente) en Ñaembé, perdiendo 700 muertos y 600 prisioneros. Casi sin hombres, López Jordán huyó a Brasil. En su ausencia, hubo elecciones en Entre Ríos, pero sin candidatos federales, que estaban prohibidos, y con muy pocos votantes. El gobernador Emilio Duportal hizo desplazar a todos los federales de todos los puestos públicos, incluso a los curas y los maestros. Las tierras públicas fueron vendidas en subastas "públicas", reservadas a los amigos del gobierno; muchos colonos fueron expulsados de sus tierres, y la policía, formada por forasteros, cometió toda clase de atropellos y crímenes. Avergonzado, Duportal renunció y la provincia quedó en manos de Leonidas Echagüe, hijo del ex gobernador Pascual Echagüe, que no tuvo los problemas morales del anterior. Regreso del exilio y muerte Pronto, todos los federales de Entre Ríos (incluso los que no habían apoyado a López Jordán) llamaron en su auxilio a López Jordán. Éste regresó el 1ro de mayo de 1873 y se refugió en el interior de la provincia. Organizó un ejército aún más grande, y lo dotó de infantería y artillería en grandes cantidades. Sarmiento puso precio a su cabeza y le declaró la guerra, además de declarar la intervención federal. Pero los generales Gainza y Vedia lo derrotaron en dos batallas, en Alcaraz y Don Gonzalo. Hacia la navidad, López Jordán volvía al exilio en el Brasil. La provincia volvió a ser sometida por la fuerza y el partido federal quedó muy debilitado por centenares de arrestos. López Jordán hizo nuevos planes, que incluían una revolución en todo el país con el apoyo del Brasil. Regresó a su provincia en noviembre de 1876, pero esta vez no tuvo apoyo; fue derrotado en Gualeguay y Alcaracito, donde muchos prisioneros (entre ellos un coronel, hijo del ex gobernador correntino Genaro Berón de Astrada) fueron fusilados. Era el final de la última aventura federal. Estuvo preso en Curuzú Cuatiá, Goya, Paraná y Rosario; su juicio fue pospuesto durante tres años, hasta que escapó de la prisión con la ayuda de su esposa, disfrazado de mujer. Se exilió en Montevideo hasta fines de 1888, en que gracias a una ley de amnistía decretada por el presidente Miguel Juárez Celman, regresó a Buenos Aires. Pero al mes fue muerto en la calle por un joven, a quien le habían dicho que López Jordán había ordenado asesinar a su padre, el capitán Zenón Casas. |