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Combates
de la Revolucion de 1880 donde participo Romulo Ossorio
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Después de la solución del conflicto entre Buenos Aires y las provincias del interior con el triunfo de la capital y sus políticas, quedaba aún por resolver la ubicación de la capital (que se descontaba que sería la ciudad de Buenos Aires) y su carácter legal. El Partido Autonomista, en el poder desde 1868, pretendía federalizarla para no depender de la provincia. Los grupos dominantes en la ciudad querían continuar en la situación de indefinición legal que le permitía a la provincia mayor presionar y dominar al gobierno nacional. El enfrentamiento entre el presidente Nicolás Avellaneda y el gobernador Carlos Tejedor tenía esa naturaleza, a pesar de que éste pretendía que se oponía a las presiones de una liga de gobernadores, que había logrado la victoria electoral de Avellaneda. Cuando la liga volvió a funcionar a favor de su ministro Julio Argentino Roca, los porteños se lanzaron a la rebelión, armando fuertemente a sus milicias. El presidente abandonó la ciudad y declaró capital provisional al vecino pueblo de Belgrano, hoy barrio de la capital. Cercó Buenos Aires con fuertes ejércitos y ordenó atacar. La batalla de Olivera fue un triunfo estratégico de los porteños, que lograron introducir algo menos de 10.000 hombres desde el interior de la provincia. La siguiente batalla, en Barracas sirvió a los porteños para frenar el avance de los nacionales desde el sur, pero los obligó a encerrarse en la misma ciudad. Combate de Puente Olivera: La principal división porteña, al mando del general Inocencio Arias, después de rechazar al enemigo, quedó defendiendo el Puente Alsina sobre el Riachuelo. En lugar de atacarlos por el frente, los nacionales lo atacaron por el oeste, la mando del general Eduardo Racedo, en la madrugada del 21 de junio de 1880. Avanzando en silencio, se apoderaron del mismo puente, siendo enseguida atacados por las fuerzas de Arias. La batalla duró varias horas, en que hubo que lamentar alrededor de 500 muertos, los porteños lograron apoderarse brevemente del puente. Pero la superioridad numérica de los nacionales les permitió reconquistarlo, obligando a las fuerzas rebeldes a retirarse de allí. Arias informó al gobernador que había derrotado completamente a Racedo, cosa muy discutible. Pero aún si así fuera, la dureza de la batalla lo obligó a retirarse hacia el norte, hacia la Meseta de los Corrales Viejos. Al día siguiente, tras otra batalla indecisa en los batalla de los Corrales Viejos, el gobierno provincial iniciaría negociaciones de paz. Tejedor, convencido de que nunca podría ganar, decidió detener las matanzas y renunció. En pocos meses más, antes aún de la asunción presidencial de Roca, la provincia fue intervenida, su capital federalizada y sus milicias disueltas. Combate de la Convalescencia Actual ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 21 de junio de 1880, combate entre las fuerzas nacionales, leales al presidente Nicolás Avellaneda y las rebeldes que respondían al gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, como parte de la última guerra civil argentina, que resolvería definitivamente el problema de la capital de la Nación. Su resultado militar fue una ligera ventaja de los rebeldes, que de todos modos el resultado los obligó a replegarse hacia el interior del municipio de Buenos Aires. Los porteños se dedicaron a reunir todas las milicias que pudieron, las armaron y las concentraron en el interior de la ciudad. La batalla de Olivera fue una derrota porteña, pero logró que las fuerzas del general Inocencio Arias penetraran en la ciudad. El Coronel Nicolás Levalle llevó unos 650 hombres desde el sur, dirigiéndose hacia la capital. Fueron detenidas por la presencia del ejército comandado por Inocencio Arias, que abrieron fuego contra ellos. La superioridad numérica de las fuerzas porteñas hizo inútil el éxito de los hombres de Levalle, que varias veces logró tomar las posiciones enemigas, pero fue rodeado y obligado a retirarse otras tantas veces. Con la muerte del jefe de la pequeña artillería nacional, Levalle ordenó replegarse hacia la estación Lanús. Los hombres de Arias interpretaron que habían vencido y persiguieron a los nacionales, pero éstos los rechazaron exitosamente. Regresaron a sus posiciones y, cuando supieron que Levalle recibía refuerzos, se retiraron al interior de la ciudad, cruzando el Riachuelo por el Puente Olivera (Puente Alsina). En definitiva, el éxito de Arias fue sólo parcial, obligando a Levalle a reunir más tropas antes de volver al ataque. Pero sería atacado por otra fuerza al día siguiente, en la llamada batalla de Puente Alsina, y obligado a replegarse aún más dentro de la ciudad. Pocos días más tarde, Tejedor renunciaba. Antes de fin de año, la provincia sería obligada a ceder a la Nación su capital, a disolver las milicias, a aceptar por presidente a Roca y a soportar una intervención federal en su propio territorio |