Arbol Genealogico Vega - Rama Ossorio

Dario Enrique Ossorio Carballeda 26 de Diciembre de 1904 - 12 de Agosto de 1955

Padre
Romulo Emeterio Ossorio Mendez
Madre
Sara Regina Carballeda Jauregui
Estado Civil
casado con Maria Angelica Bataglia Garcia
Nacimiento:
26 de Diciembre de 1904. Esquina. Corrientes. Argentina
Defuncion
12 de Agosto de 1955. Ataque Cardiaco
Profesion:
Jefe de Ventas de Cinematografica Terra. Subgerente de Distribuidora Panamericana de Cine. Gerente de Sifa. Gerente de Ventas de Cinematografica General Belgrano.
Hijos/as
Norberto Enrique (1929-1934), Lilian Nelida Ossorio Bataglia, Susana y Diana Eve
Hermanos
Sara Angélica, Jorge Raúl, Adolfo César (Ariosto), Leonor Ester, Dardo, Ricardo, Dora

 

Dario Enrique Ossorio en 1955 de 51 años de edad, poco antes de fallecer.

A la Izquierda, foto mayor: Dario en 1954 a los 50 años

Biografía de Dario Enrique Ossorio

Nació en el pueblo de Esquina en la provincia de Corrientes. En aquellas lejanas épocas, Esquina era un fortín en la línea de avanzada contra el indio chaqueño. Cabe aclarar que aquellas regiones lindantes con el Chaco salvaje lograron ser pacificadas totalmente hacia 1917. En este lugar cumplía sus obligaciones su padre, el Tte. Cnl. Rómulo Emeterio Ossorio Mendez.

Es de destacar que en el momento en que su madre Sara Regina Carballeda Jauregui lo paría en este fortín, logró infiltrarse un indio hasta las habitaciones en donde se encontraba. El mismo fue ultimado por el centinela. A este parto traumatico, se atribuye su posterior enfermedad del corazon.

Rómulo Emeterio Ossorio era un convencido "porteñista", por eso anotó a su hijo mucho tiempo después de su nacimiento real, cuando volvió a Bs. As. De ahí en su partida de nacimiento figure una fecha distinta.

Estudió hasta 3º año del bachillerato y luego ingresó al Colegio Militar de la Nación donde se va a los dos meses, para ingresar luego al Regimiento 12º de Caballería de Linea, de donde debido a su brillante actuación sale dragoneante.

Ya en la vida civil, debe enfrentarse con la realidad que la fortuna de la familia Ossorio había caído en la total decadencia.

Todo se había vendido. Hasta la quinta familiar de Belgrano, que estaba ubicada frente a la plaza de Barracas. Ese lugar fue muy importante para él.

De niño había crecido con sus "hermanas de leche", "Tinguringa" y "Curinganga" y su "Ama de cría", muy importantes para él. También había vivido allí junto a su madre, sus hermanos y la presencia esporádica de su padre, quien murio en 1914 cuando el tenia 10 años..

Sus hermanos eran: Ariosto, Dora, Ester, Sara, Dardo y otros.

Cabe destacar que Dardo Rocha, el fundador de la Plata, fue el padrino de sus hermanos; al igual que lo fue también el presidente Pellegrini.

Las relaciones con su padre habían sido siempre de choque. Rebelde enfrentaba con audacia el autoritarismo del Comandante. Le hacía frente, y en una oportunidad su padre llegó a pegarle una soberana paliza con el plano de su sable, mientras él le desafiaba diciéndole: ¡Pegue más! -.

Sin embargo, este controvertido padre, en cierto momento en que a su hijo le robaron su mascota "el carnero Martín", revolvió el cielo y la Tierra para traérselo de vuelta - ver la historia de Rómulo de ahí que en el alma de Darío Enrique se produjera una especie de amor, odio, temor y respeto hacia su padre.

Siguiendo con el relato, cuando hubo salido del Servicio Militar, entró a una compañía alemana de películas. La cinematográfica "Terra", donde alcanza el cargo de "Jefe de Ventas".

Ya en ese entonces estaba casado con María Angélica Bataglia García, de la cual tiene sus cuatro hijos. El primero fallece a los 5 años y deja en él una profunda huella.

Hacia 1934, tiene una memorable pelea con su hermano mayor llamado "Ariosto" por ver quien conservaba los recuerdos de la vida del padre, Romulo Emeterio Ossorio.

 

Dario Enrique en 1924 a los 30 años - 1934
Dario a los 40 años - 1944

Dario recriminaba a su hermano mayor que se habia quedado con todo: con el uniforme, sable, etc y, alcanzo a quedarse con el reloj de plata, al cual casi diria que compulsivamente grabo a mano con su nombre y apellido.

Todas las inscripciones de dicho reloj, son de puño y letra de Dario, aunque figuran enigmaticas personas como "General M. Ossorio" (que no existio en la historia argentina), Tte Coronel Ossorio (su propio padre), el mismo y su hija Lilian Ossorio.

Ver el "Enigma del Reloj de los Ossorio", en la vida de Antonio Ossorio

El Reloj luego paso a Alejandro Vega Ossorio y actualmente en 2007 esta en manos de Agustina Vega Bondonno (hija de Alejandro).

Era un hombre vehemente; pero a la vez tranquilo. De amplios valores y gran autoexigencia, que siguio trabajando hasta su muerte, aun estando muy enfermo del corazon. Su hija mayor decia de el: " Dejó a su paso una huella indeleble en su hija Lilian Nélida (Ossorio

Bataglia de Vega Balzarini), a la que le enseñó el valor del respeto, el amor a la familia, el trabajo y el orden y la sensación e que la muerte le había arrebatado a ese "gran coloso", pero que no obstante, su recuerdo siempre en su alma perduraría."

Cuando estalla la 2º Guerra Mundial, la cinematográfica "Terra" cierra sus puertas. Su jefe, un alemán, deseaba ir a su patria para luchar por ella. Debió morir en guerra, puesto que nunca más se supo nada.

Darío Enrique quedó en la calle y sin tener timideces, ni vacilación alguna, no duda en ejecutar cualquier trabajo para llevar el pan a su casa. Es así que reparte hasta

volantes por las calles anunciando las películas prontas a estrenar, que se exhibían en los cines de barrio.

Luego consigue, finalmente, un puesto en la "Distribuidora Panamericana", que distribuía las películas de "Estudios San Miguel" y "Artistas Argentinos Asociados".

Allí llega al cargo de subgerente. Luego, y en busca de nuevos horizontes, va con el cargo de Gerente en "Sifa", junto a Armando 80. Cuando esta empresa comienza a hundirse, el propio Armando le impulsa a ir como gerente de ventas en la cinematográfica "General Belgrano", junto a los hermanos Carreras, pero con el status de socio.

Tras su muerte, estos hermanos negarán el pacto de palabras, puesto que Darío nunca quiso firmar contratos con ellos basándose en el valor de la amistad. Es así que a la hora de darle a la viuda y su familia lo correspondiente, hicieron caso omiso de la amistad.

Darío Enrique murió, en su cama, de un ataque cardíaco, a la edad de 50 años, el 12 de agosto de 1955.

Dario Enrique Ossorio, fue un germanofilo declarado durante la Segunda Guerra Mundial hasta que supo los horrores que habia cometido el nazismo, y un Peronista militante durante el primer y segundo gobierno del General Juan Domingo Peron. Toda su vida tuvo un perfil politico nacionalista y, quizas por ello se embandero con el peronismo. Tenia discusiones politicas con su consuegro Felipe Vega Reimil, quien era un antiperonista declarado y socialista de conviccion. Sin embargo ambos hombres durante los 4 años que se conocieron lograron llevar adelante una buena relacion.

El diario "La Nación", dice en su editorial del 13 de agosto de 1955:

"Ayer dejó de existir, en esta capital, repentinamente Don Darío Enrique Ossorio, Gerente de ventas de la cinematográfica General Belgrano. Su fallecimiento ha provocado hondo pesar en el gremio cinematográfico, en el cual fue uno de sus pioneros y contribuyó con su esfuerzo, dedicación y experiencia a la evolución del cine argentino desde hace más de treinta años. Estimado y querido por sus cualidades morales y su capacidad dentro del complejo mecanismo de la distribución y exhibición de películas lo fue también por su laboriosidad, inteligencia y su gran honradez."

Con palabras parecidas, se expresaba la Agrupacion Peron de profesionales e Intelectuales:

"Con un doloroso recogimiento vengo en nombre de la Agrupación Perón, de Profesionales e Intelectuales, en nombre de su Consejo Directivo que integrara también Darío Ossorio, en calidad de Vocal, a despedir sus restos mortales cumpliendo con un imperativo de la amistad, alto y delicado sentimiento que cultivara el compañero desaparecido en todos los momentos de su vida, como la más pura de las prendas que adornaron su carácter.

Era nuestro querido amigo un hombre de labor y de consejo, un hombre que poseía la rara virtud de aglutinar a su alrededor los corazones limpios, porque limpio y sin mácula era su corazón, como era diáfana, con la diafanidad de la luz del alba de septiembre, su alma pura y noble que tantas pruebas de integridad diera en las etapas de la vida que le tocó recorrer, a veces solo, a veces al lado de sus parientes y amigos, pero siempre rodeado del afecto, del cariño, del respeto, de todos los que lo conocieron y lo trataron.

La Agrupación Perón, de Profesionales e Intelectuales que integrara desde uno de los cargos de su Consejo Directivo, siente su desaparición como la sentimos nosotros que fuimos sus amigos y compañeros.

Y la siente, no solo porque pierde con él a quien la integrara desde las primeras horas de su fundación, allá por el año de 1945, en los albores de la cruzada reivindicadota de la patria, a quien le entregara, repito, sus mejores entusiasmos de bien público y de altruismo. Y lo siente también porque deja en sus filas un vacío que será inútil pretender llenar, como no se llenará en nuestros corazones la ausencia de su personalidad de caballero, de amigo, de compañero, que ha compartido con nosotros, horas de ansiedad y de lucha y de afanes comunes.

La Agrupación en cuyo nombre hablo se considera en el deber de honrar en las horas postreras de su tránsito por nuestro lado al hombre que fue inteligente y honesto, porque debe honrarse a los que han hecho el bien y la justicia, porque debe honrarse a quienes durante toda la existencia han comprendido y practicado, que la vida es algo más que esa suma de desalientos y de sinsabores que la lucha nos depara cada día, porque deben honrarse los amigos en la hora en que el clarín toca a silencio y un pendón baja de la torre abatido por un destino que se debe cumplir, y el silencio cae sobre el corazón y las almas como cae la noche luego de una jornada luminosa.

Sobre esta tumba del buen amigo a quien despedimos no podemos hacer el elogio de las cosas del mundo, hacer el elogio de las dignidades creadas por el hombre para el gobierno de sus intereses y de sus destinos. Porque el compañero a quien despedimos fue justo, humanamente justo; fue bueno, íntimamente bueno y fue sano, sano de alma como el símil cristiano, trabajador incansable, como el agua en los cauces de piedra, claro y honesto como el cristal y el deber y sobre todo, sobre los afanes legítimos de la ilusión y de la esperanza, motores de la vida, fue un corazón de hombre abierto a la justicia y al bien.

Al traducir en estas palabras el homenaje de la Agrupación y de los amigos, hago presente que no se vierte ningún concepto que no sea el de la verdad más categórica, hago presente en nombre de sus amigos, en nombre de sus compañeros de la Agrupación, en el mio propio y de la estimación personal y respetuosa, que concitamos al destino para que, con la serena paz de las flores que el cariño volcó sobre su ataúd, el silencio y la paz guarden piadosamente sus restos mortales y quede perennemente en nuestros corazones el recuerdo armonioso y limpio del amigo que nos abandonó"